El pasado día 20 tuve la oportunidad de vivir y fotografiar uno de esos acontecimientos que, más allá de la imagen, se quedan grabados en la memoria.
La Venida de la Virgen del Rocío desde la aldea de El Rocío hasta Almonte es mucho más que un recorrido. Es devoción, tradición, emoción y esfuerzo compartido. A lo largo del camino, miles de personas acompañan a la Virgen, creando escenas que hablan por sí solas: rostros cansados y felices, miradas llenas de fe, manos levantadas, promesas, abrazos y ese sentimiento colectivo que convierte cada instante en algo único.
No pretendo con estas imágenes explicar la Venida, algo imposible de resumir en unas pocas fotografías. Tan solo compartir mi mirada y algunos de los instantes que pude vivir con la cámara entre las manos.
Aquí comienza esta serie fotográfica dedicada a una tradición profundamente arraigada y a las personas que, generación tras generación, mantienen vivo este camino entre El Rocío y Almonte.












